Biblioteca del Congreso de EE.UU. atesora las voces de Juan Gabriel y Héctor Lavoe
Los audios seleccionados son âsonidos definitorios de la historia y la culturaâ de la nación, explicó la Biblioteca, con sede en Washington.
Washington, 16 abr (EFE).- Las voces de los iconos de la música latina Juan Gabriel y Héctor Lavoe han ingresado en el registro sonoro de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos, la más grande del mundo, que cada año suma a su colección 25 audios dignos de ser guardados para la posteridad.
Los éxitos âAmor Eternoâ, que consagró como cantante y compositor al âDivo de Juárezâ, y âEl Cantanteâ, que relanzó la carrera del salsero puertorriqueño, fueron incorporados al Registro Nacional de Grabaciones, anunció este martes la institución en un comunicado.

Los álbumes âParallel Linesâ y âArrivalâ, de las icónicas bandas Blondie y ABBA, respectivamente, también forman parte de la colección, junto con la alegre canción âDonât Worry, Be Happyâ, de Bobby McFerrin, que ha levantado el ánimo a varias generaciones en el mundo.
Los audios seleccionados han sido catalogados como âsonidos definitorios de la historia y la culturaâ de la nación, explicó la Biblioteca, con sede en Washington.
Entre los seleccionados también está âThis Is a Recordingâ, un álbum de monólogos lanzado en 1971 por la actriz y comediante estadounidense Lily Tomlin, que le valió un premio Grammy a la mejor grabación de comedia y la convirtió en la primera mujer en lograrlo en solitario en esa categoría.

La bibliotecaria del Congreso, Carla Hayden, dijo que estos âtesoros de audio dignos de preservaciónâ incluyen una amplia gama de música de los últimos 100 años, entre la que se cuenta muestras de jazz y bluegrass, y grabaciones icónicas de pop, danza, country, rock, rap, y música latina y clásica.
Explicó que para 2024 se recibieron un número récord de nominaciones y agradeció las aportaciones del público sobre lo que se debería preservar.
En total, el registro cuenta con 650 grabaciones seleccionadas por su importancia histórica, cultural y estética, que representan una pequeña parte de los cerca de cuatro millones de archivos sonoros que tiene la Biblioteca.
Las 25 nuevas incorporaciones abarcan el período desde 1919 hasta 1998 e incluyen las grabaciones de la banda del 369 Regimiento de Infantería de Estados Unidos, dirigida por James Reese Europe y a la que se le atribuye la introducción del jazz en Europa.
También se añadieron álbumes que marcaron a una generación como âReady to Die’, del rapero The Notorious B.I.G.; âDookie,â de la banda californiana Green Day, y la canción country âWide Open Spacesâ, de The Chicks.
Sobre la incorporación de âAmor Eternoâ, Iván Aguilera, hijo de Juan Gabriel, dijo que su padre âsiempre quisoâ que las generaciones en el futuro escucharan su música.
âHabía algo que él siempre decía: mientras el público, la gente, siga cantando mi música, Juan Gabriel nunca va a morir, y es bonito ver eso está pasando aquíâ, valoró el hijo de Alberto Aguilera Valadez (1950-2016), nombre real del âDivo de Juárez’.
âAmor Eternoâ fue compuesta por Juan Gabriel y se convirtió en un éxito en la voz de Rocío Dúrcal en 1984. Pero el mexicano luego la convirtió en una de las canciones más reconocidas de la música vernácula mexicana y un himno a las madres, tras su concierto en el Palacio de Bellas Artes en México en 1990.
Un éxito similar tuvo âEl Cantanteâ, compuesta por otro de los grandes de la salsa, el panameño Rubén Blades y producida por Willie Colón, que quedó para la posteridad en la voz de Lavoe (1946-1993).
El tema del ‘cantante de los cantantes’, como se le conoce a Lavoe, debutó en el álbum âComediaâ de Fania Records de 1978, y se convirtió en la canción insignia del puertorriqueño y proporcionó el título de la película biográfica de 2006 sobre su vida, protagonizada por Marc Anthony.
La canción narra el sustento, las luchas y las adversidades que viven los cantantes, además de describir cómo deben interactuar positivamente con el público, quien, al final, es su único apoyo.
âEl Cantanteâ es un excelente ejemplo de las muchas canciones que se volvieron emblemáticas en el apogeo de la era de la salsa en la ciudad de Nueva York de los años setenta, subrayó la Biblioteca.

Leave a Reply