Sábado 15 de Agosto, el día de la Madre en Costa Rica, a “aguacero cerrado” como decimos aquí. Desde el exterior se puede escuchar el retumbar de miles de voces que esperan con ansias que empiece el concierto.
Poco después de las 7:30 de la noche, con la lluvia como testigo, Ricardo Arjona saltó al escenario. Acompañado por un equipo de artistas espectaculares y con “Gritas” como canción de apertura, Arjona hizo que el Estadio Nacional gritara, brincara y, a pesar de la lluvia, se calentara.

Desde viejas conocidas a algunas canciones nuevas, en ningún momento dejaron de retumbar las voces que llenaban el Estadio Nacional, coreando cada canción propuesta por el cantante, y es que claro, la energía era simplemente contagiosa.
Hay narrativa, como nos tiene acostumbrados Arjona, hay una idea clara que traza el camino en el mapa de este concierto, canción tras canción seguimos el viaje que nos propone, inevitablemente cantando, brincando y gritando.
Nos toca el corazón con “Acompañame a estar solo”, disfrutamos de la “chotería” en “Historia de Taxi”, nos homenajea como país con la aparición especial de “Despacio Que Hay Prisa ”.
La emoción nunca falta, porque una cercanía como la que Ricardo Arjona comparte con sus fans no es para menos.
Entonces cuando de repente, en medio show se acerca, se coloca en medio del público que se acerca a él, que lo saluda, que lo corea, el ambiente se vuelve casi íntimo, y nos regala algunas de las canciones que el público le pidió cantar, justo después de viajar en el tiempo a sus viejos éxitos, que nos tenía a todos casi afónicos de la emoción.
También reconoce a todas las mujeres en el público que celebran su día de las madres bajo la lluvia y entre lágrimas, “Mi novia se me está haciendo vieja” (Que tenía años sin cantar), solicitada por el público, emociona los corazones de cada fan en el estadio.
Y hablando de emoción, ¡Qué carrera!
Allá en las graderías una afortunada fan con su cartel luminoso es notada por el equipo de Arjona, y por él mismo.
Mientras interpretaba “Señora de las 4 décadas” le pide que baje al escenario con él.
¡No mucho más de 5 minutos! Eso duró la fan en llegar al escenario y compartir con él, especial es poco decir para ese momento.
Poco después un juego de luces acompañó la petición de que el concierto se extendiera un poquito más, ese deseo de no dejar ir el momento tan especial que era el concierto.
El cierre tuvo a cada fan en pie, ya sin lluvia que molestara, con “Minutos” y “Mujeres”, lleno de emoción y de sentimiento, coreado hasta el final y con los fuegos artificiales llenando el cielo. Un cierre inolvidable para una experiencia inolvidable, un concierto completo, lleno de arte y de talento que no dejó que desear, más que la próxima vez que Ricardo Arjona nos acompañe en el país.
Esperamos que sea pronto.









